
...y no queréis venir a mí para que tengáis vida
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí, y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” (S.Juan 5:39)
Este es un verdadero reto para todo hombre. Muchos son los que dicen: “Sí, yo creo en la Biblia. La Biblia es la Palabra de Dios. Y el verdadero camino para la salvación se encuentra allí”. Pero no tantos son los que realmente saben lo que las Escrituras dicen. “Sí, yo creo lo que dice la Iglesia, y la Iglesia cree en la Biblia. Yo, por lo tanto, creo en la Biblia, aunque no sepa realmente ni lo que la Biblia dice, ni lo que la Iglesia cree”. Pero lectores, la fe de nadie podrá salvarnos. Sólo Jesús, puede salvar al pecador de su pecado, la muerte y el infierno. Y nadie puede apropiarse de esa salvación sino es por la verdadera fe en Él. Y nadie podrá conocer a Jesús, a no ser que lo encuentre en Su Palabra, y cuando el Espíritu Santo le abra el entendimiento para comprender las Escrituras. Y en este mismo pasaje, vemos como Jesús insta a todo hombre a escudriñar las Escrituras. No dice: “Leed las Escrituras”, sino “escudriñadlas”, estudiadlas, investigad en ellas. Pero la Biblia no hay que estudiarla como aquel libro de historia. Sin el Espíritu de Dios no se puede entender la Palabra de Dios. Y tan sólo cuando el Espíritu Santo guíe al pecador a abrir las Escrituras para en ellas encontrar a Jesús y la salvación, el pecador entonces podrá hacerlo, aunque es la responsabilidad de todo hombre, abrir la Biblia, y pedirle a Dios Su Santo Espíritu para entenderlas. Jesús dijo: “Separados de mí, nada podéis hacer.” El hecho de entender las Escrituras para salvación, no es por la inteligencia humana, sino que unidos a Jesús y su Espíritu, Él se revelará al hombre perdido, abriéndole el entendimiento para comprender y creer las Escrituras. Este hombre sabrá por la Palabra de Dios que sin Cristo está perdido, y entonces, si la gracia de Dios lo alcanza, será guiado al mismo Jesús, hallando en Él, el verdadero refugio y la verdadera salvación.
Sólo hay una cosa que el ser humano podrá hacer separado de Cristo, esta es, perderse para siempre, e irse al infierno; porque el ser humano “no quiere venir a Jesús para tener vida.”
Quiera el Espíritu de Dios, guiarte a escudriñar las Escrituras, para que en ellas encuentres a Jesús y el don de la fe, y la vida eterna. Dios nos humille a todos, porque "el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."
Sergio Gil


Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo;
Visítame con tu salvación, Psa 106:4