"Lucas 1: 62-80  Salvación de nuestros enemigos"

Entonces preguntaron por señas a su padre,  cómo le quería llamar.
Y pidiendo una tablilla,  escribió,  diciendo:  Juan es su nombre.  Y todos se maravillaron.
Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua,  y habló bendiciendo a Dios.
Y se llenaron de temor todos sus vecinos;  y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.
Y todos los que las oían las guardaban en su corazón,  diciendo:  ¿Quién,  pues,  será este niño?  Y la mano del Señor estaba con él.
Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo,  y profetizó,  diciendo:
Bendito el Señor Dios de Israel,
Que ha visitado y redimido a su pueblo,

Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo,

Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;
Salvación de nuestros enemigos,  y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
Para hacer misericordia con nuestros padres,
Y acordarse de su santo pacto;

Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
Que nos había de conceder

Que,  librados de nuestros enemigos,
Sin temor le serviríamos

En santidad y en justicia delante de él,  todos nuestros días.
Y tú,  niño,  profeta del Altísimo serás llamado;
Porque irás delante de la presencia del Señor,  para preparar sus caminos;

Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
Para perdón de sus pecados,

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que nos visitó desde lo alto la aurora,

Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Y el niño crecía,  y se fortalecía en espíritu;  y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
  Olvidaron al Dios de su salvación,  Que había hecho grandezas en Egipto, Psa 106:21
Meditaciones
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