
HUMILLAOS por Sergio Gil
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convierteren de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra." (2 Crónicas 7:14)”
A todos nos cuesta humillarnos, es más, no podemos humillarnos. No está dentro de nuestra voluntad. El ser humano es orgulloso y soberbio por naturaleza, pero aun así, Dios en su palabra nos pide: "Humillaos bajo la poderosa mano de Dios, y El os exaltará cuando fuere tiempo."
Este fue el sentir que hubo también en Cristo Jesús, el de humillarse, aún siendo Dios. Jesús no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse. Jesús nació en un pesebre y sufrió todo tipo de contrariedades de parte de los pecadores. A pesar de esto, Jesús amó a los pecadores hasta el final, muriendo en una cruz por ellos.
El mensaje que leemos en 2 Crónicas va dirigido al pueblo de Dios. Es el pueblo de Dios el que ha de humillarse una y otra vez si quiere ser bendecido, santificado y avivado por Dios. A veces pensamos los cristianos que esto fue algo que sólo tuvimos que hacer para convertirnos, pero la Biblia nos enseña que el cristiano ha de humillarse siempre, y mucho más por ser cristiano. ¿No nos dio Jesús ejemplo de ello siendo Dios?
Pues entonces, humillémonos, invoquemos Su nombre, oremos, busquemos su rostro, y convirtámonos una y otra vez de nuestros malos caminos. Sólo así, Dios oirá desde los cielos, perdonará nuestros pecados, y nos sanará.
Pero yo también tengo un mensaje para ti, para ti que aún no eres cristiano. Humíllate delante de Dios. Quizás me dirás que no puedes, pero eso es algo que yo sabía antes de decirte que has de humillarte. Has de encontrar ese poder para humillarte en Dios. Mira a Jesús muriendo en la cruz por los pecadores. Si esto no te humilla, nada lo conseguirá. El Espíritu Santo de Dios puede humillarte, dándote fe y arrepentimiento si miras a Cristo. Mira a Cristo hoy y sé salvo.
Puede que te sigas preguntando: ¿y por qué quiere Dios que yo me humille?
Esta pregunta demuestra nada mas y nada menos cuál es tu condición. Crees que Dios no es nadie para pedirte rendición y humillación, pero he de decirte que El tiene autoridad para exigir la rendición y la humillación de su creación. El tiene el derecho sobre ti. Tú no te perteneces a ti mismo, puesto que fuiste creado por Dios. Entonces, ¿Qué harás? ¿seguirás viviendo de espaldas a Él, quebrantando el día de reposo, no leyendo ni escuchando ni obedeciendo su palabra? Oh! entonces te digo que tu fin será el infierno, la condenación eterna.
No es casualidad que estés leyendo este mensaje. ¿En qué emplearás este día? ¿a dónde irás este próximo domingo?
Hay una alternativa para ti. Puedes hacer uso o no de mi consejo, pero te aseguro que lo mejor que puedes hacer es escuchar la Palabra de Dios, por el bien de tu alma y de tu destino eterno.
Te invito a que escuches la Palabra de Dios, Él puede humillarte, convertirte y llevarte a Cristo a través de la predicación de Su Palabra, porque Jesús dijo: "Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no le trajere."
Quiera Dios pues traerte a Jesucristo. Pero el hecho de que vengas a la Iglesia puedes hacerlo por ti mismo. Tienes pies para caminar, tienes despertador para levantarte por la mañana, y libertad para poder decidir venir a la Iglesia.
Sé que eres demasiado depravado para poder convertirte por ti mismo, pero ¿me vas a decir que eres tan depravado que tampoco puedes levantarte de tu cama y venir a la Iglesia?
Sé que pensarás que estas palabras son duras. Otras veces me acerco a ti con más "mano izquierda" a través de estos mensajes, y hasta hoy no reaccionaste. ¿Por qué no podré hablarte de forma más dura?
Yo habría agradecido a muchos que en tiempos de mi locura y desvarío me hubiesen hablado como yo lo hago hoy contigo. Quizás, de esta forma, me habría ahorrado muchos sufrimientos y pecados.
No leas, pues, mis mensajes "entre líneas", y mira el corazón y la buena intención que hay detrás de ellos, la salvación de tu alma.
¡Detente! Detente en el camino! y no te desprecies tanto para suicidarte eternamente viviendo sin Cristo.
Con Cristo serás feliz en medio de los problemas. Hoy en día te hundes con cualquier cosa, porque sin Cristo el hombre vive hundido. Cree hoy, arrepiéntete hoy, y aunque todo el mundo, los demonios e incluso las enfermedades estén contra ti, con Cristo, serás más que vencedor, y una persona que vive su vida con verdadero propósito. Que así sea...
Con amor en Cristo,
Sergio Gil


En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Isa 63:9