
El gran banquete
"Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete, porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón"
(Eclesiastés 7:2)
La casa del luto. Uhmm, no quisiera que me invitaran a esa clase de fiestas. Sólo encuentro allí a gente seria y amargada; pero bueno, últimamente me alegra estar en una de esas salas con el muerto o la muerta en la caja. Hoy en día ya no es como antes. En los duelos se cuentan chistes, y ya nadie piensa tanto en la muerte ni en lo que realmente ha ocurrido. Lo mejor es ignorarlo, y salir de allí en cuanto antes. Algunos otros están en el bar del cementerio. Yo me uniré a ellos
Es una lástima que realmente haya personas que hoy en día se tomen así un momento tan solemne. La eternidad ya no es un asunto de debates, y la casa del luto es un lugar poco apetecible. Algunos se encuentran allí pero con la intención de salir en cuanto antes. En cambio, el texto de hoy, nos insta a preferir incluso estar allí que en aquella otra casa del festín o del banquete; pero ¿por qué?. Tarde o temprano nosotros también yaceremos allí, con nuestro cuerpo helado, inmóvil, muertos. Y es que el porcentaje de los muertos es muy elevado. El 100% de las personas mueren, pero aun así todo el mundo intenta huir de este pensamiento. Para no pensar en ello, y para apagar sus conciencias, cada hombre utiliza su droga especial. Lo que llamaríamos "la evasión del alma". La TV, la radio, los periódicos, el cine, la música, el alcohol, el sexo. Cualquiera de estas cosas y muchas más es usada de forma desordenada por el hombre a diario para no pensar en su triste realidad. El morirá también. Pero Oh!!! Cuán dulce es la noticia para el cristiano, al saber, que en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, comparecerá ante el tribunal de Cristo. En aquel momento entrará en el reposo eterno de los santos Hijos de Dios.
Jesús pagó por sus pecados en la cruz y resucitó, y ninguna condenación habrá para los que mueren en Cristo. Pero el final del hombre incrédulo será terrible. Dios no perdonará al que haya rechazado a Cristo; éste también será rechazado y enviado a las tinieblas de afuera, eternamente y para siempre.
Dios quiera hacerte pensar en la próxima visita a la casa del luto en el estado de tu alma, haciéndote salir de allí a buscar refugio, no en el bar del cementerio sino en Jesús.
SERGIO GIL NEBRO


Jehová guarda a los sencillos;
Estaba yo postrado, y me salvó. Psa 116:6